domingo, 16 de junio de 2013

No quiero algo perfecto.

Puede que no seas algo perfecto, ni alguien perfecto, puede que ni siquiera te acerques a la perfección.
Realmente, ¿qué es eso? y...¿quién coño quiere algo perfecto? Si ya sé que se te olvidará casi siempre darme los buenos días por las mañanas. Sé que nunca vas a decirme exactamente lo que quiero oír. Seguramente tendré que repetirte las cosas cien veces y aún así no las recordarás. Me vas a hacer ponerme nerviosa y gritar. Jamás se te va a ocurrir aparecer en la puerta de mi casa, aunque lo pienses. Y por supuesto que no tienes ni idea de provocar un amanecer. Y qué importa si no entiendo ni la mitad de lo que dices, si cruzarme contigo no es lo mejor que me ha pasado en la vida, pero se acerca.

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