sábado, 13 de agosto de 2011

Siempre.

- Yo te prometo un para siempre, ¿tú me lo prometes?
+ Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
- Bueno, aunque te odie, si me necesitas, iré.
+ No lo creo... Si me odias no me querrás ver.
- Pues cierro los ojos.
+ No me querrás oír...
- Pues no te dejaré hablar.
+ ¿Entonces?
- Te abrazaré y te diré... ¿Te acuerdas de aquella tarde que te prometí un para siempre? Pues lo decía en serio.


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